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CRÓNICA NEGRA

Tractor, el capo

Ya hay en España jefes mafiosos como Bernardo Provenzano, el Tractor, huido de la policía durante 43 años y recién capturado en el mítico pueblo de Corleone, en el corazón de Sicilia. Tal vez no con sus extravagancias ni sus especiales características, pero sí con su credo: "La vida la da Dios, pero yo la quito", su infinito poder y su falsa apariencia: decían de él que mataba bien pero tenía el cerebro de un pollo.

Ya hay en España jefes mafiosos como Bernardo Provenzano, el Tractor, huido de la policía durante 43 años y recién capturado en el mítico pueblo de Corleone, en el corazón de Sicilia. Tal vez no con sus extravagancias ni sus especiales características, pero sí con su credo: "La vida la da Dios, pero yo la quito", su infinito poder y su falsa apariencia: decían de él que mataba bien pero tenía el cerebro de un pollo.
En el centro de la imagen, Bernardo Provenzano.
A Provenzano le llaman el Tractor por su energía, y se le atribuye la creación de la Cosa Nuova, una versión renovada de la tradicional Cosa Nostra que prefiere la infiltración en el Estado mediante el soborno y el negocio turbio antes que la violencia sangrienta. Se trata de una técnica que ensayan en otras partes del mundo, fuera de Italia, los capos di tutti capi. Ahora el alcalde de Corleone pretende dedicar una calle al 11 de abril, fecha de su captura.
 
Aunque el modelo sea el de Corleone, incluso para el cine (un agente de aduanas bautiza en El Padrino a Vito Andolini como Vito Corleone merced al cartel que lleva al cuello, con su lugar de procedencia, el chico indefenso que huye de Sicilia para evitar la muerte por venganza), lo cierto es que la gran pantalla copia aquí la más cruda realidad: el "Don" descubierto habla sottovoce, con un tono afónico, como Marlon Brando, decide sobre la vida y la muerte y pretende enormes beneficios del crimen.
 
Se estima que la Cosa Nostra mueve 29.000 millones de euros al año, y aunque todo esto deba demostrarse frente a un tribunal, a Provenzano se le imputa haber sustituido a Totó Riina al mando de la organización en 1993, cuando éste fue detenido. Su principal mérito sería haberse hecho el tonto y no mostrar sus ambiciones. Esa misma técnica le ha perpetuado en los hilos secretos de la organización, hasta el punto de vivir en un cobertizo a pocos kilómetros del domicilio de su mujer y haber establecido una red de comunicaciones que implicaba a diez personas para enviar o recibir incluso la bolsa de la ropa sucia. Fue precisamente este sistema antediluviano lo que permitió a la policía detenerle, empleando para ello el seguimiento del paquete "de vuelta" con la muda limpia.
 
El anciano que recibía los gayumbos lavados y planchados resultó ser, por más que apareciese deformado, con nombre falso y evidente deterioro físico –que le hace utilizar pañales para la incontinencia–, el peligroso fugitivo que desapareció en 1963, pasando entonces a la clandestinidad y llevando supuestamente desde su escondrijo las riendas de todo. Se le achaca la muerte directa del mafioso Streva, el haber participado como lugarteniente en los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, la persistente infiltración mafiosa en los tribunales, la policía y otras instituciones, así como la dirección del tráfico de drogas.
 
Provenzano, de joven.Todo esto, durante décadas de ocultación y actividad silenciosa: daba órdenes a través de billetes o papelitos en clave, evitando teléfonos celulares, ordenadores o cualquier otro sistema detectable.
 
Los investigadores sólo disponían de una foto, de 1963, que trataban de actualizar con métodos informáticos; lograron una imagen virtual que apenas se parece al anciano prostático que finalmente ha sido capturado.
 
Pero que nadie se equivoque, lo mismo que Vincent Chin Gigante, el jefe de Nueva York que se hacía pasar por loco paseando en pijama y cazando moscas con grandes aspavientos para disimular su presunta responsabilidad en los asuntos de la familia, sin lograrlo, Provenzano, en su Sicilia natal, nunca ha conseguido confundir a la policía, que hoy le acusa, sobre la verdadera naturaleza de sus acciones.
 
En nuestro país puede temerse ahora la existencia de mafiosos que copian el estilo de los tradicionales. La policía se ha visto obligada a crear unidades especiales de lucha contra el crimen organizado, ante la creciente actividad de representantes de esta industria. Sólo hace unas semanas que fue desarticulada una red de extranjeros fuertemente jerarquizada, con la particularidad de que eran dirigidos desde el interior de la cárcel, donde el presunto "Provenzano de todo a 100" daba las órdenes desde un teléfono móvil que ocultaba en el interior de una lata de berenjenas. Poco después fueron capturados mayoristas de droga, esta vez naturales del país, que la importaban directamente de Turquía, con una compleja división de actividades que iban desde el regateo en el territorio de origen al "corte" de la mercancía y la distribución.
 
Los presuntos implicados llevaban un alto tren de vida, con mansiones, coches de alta gama, farras flamencas y vacaciones en el Caribe. Algunas de sus damas eran principales clientes de caros salones de belleza, donde casualmente fueron detenidas.
 
Son sólo apuntes de nuevos ricos que no pueden explicar la procedencia de sus ingresos, a los que hay que añadir los ajustes de cuentas en lugares como Marbella y la enorme acumulación de billetes de 500 euros, que delata un presunto tráfico delictivo.
 
Respecto a lo del Tractor Provenzano, hay quien dice que esto de haber sido descubierto a las afueras de su pueblo, con más de 70 años, y cuarenta de demora, flojera de riñón y próstata averiada, suena a jubilación pirata.
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