CHUECADILLY CIRCUS
 |
Por Luis Margol En 1975, el enseguida difunto general Franco dijo, desde el balcón del Palacio de Oriente, que España era víctima, en el plano político, de una conspiración masónico-izquierdista y, en el social, de una subversión comunista-terrorista. En 2005, un tal Revolucion66 evacuó lo que sigue en un foro de la Falange: "La franquicia neocon en España pasa por Jiménez Losantos. No hay pruebas de que cobre por ello [apoyar al 'lobby judío'], pero conociendo cómo funcionan estos entramados siniestros, no es en absoluto descartable". |
CÓMO ESTÁ EL PATIO
 |
Por Pablo Molina El próximo 23 de mayo, viernes, un comando de aguerridos liberales tiene previsto tomar por asalto el Círculo de Bellas Artes, bastión del progresismo madrileño. Lo hará pacíficamente, como corresponde a la gente decente, y con todos los permisos necesarios, salvo que Gallardón se entere a tiempo de esta profanación de su templo laico y envíe unas cuantas docenas de alternativos y luchadores-por-un-mundo-más-justo para que les impidan, democráticamente, mancillar tal institución con su odiosa presencia. |
CRÓNICAS COSMOPOLITAS
Por Carlos Semprún Maura
Me había propuesto hablar de la vicepresidenta Fernández de la Vega, "horrorizada" por
esa foto en que aparece con el capataz local de una empresa española radicada en Níger y sus tres esposas. "¡Creía que eran sus hijas!", sollozó, a modo de disculpa.
CRÓNICA NEGRA
Por Francisco Pérez Abellán
Se paseó por todas las televisiones y hasta se sometió al polígrafo; negó siempre ser la envenenadora de Socuéllamos; y aunque la Audiencia de Toledo le condenó a 21 años de prisión, ha conseguido permanecer en libertad desde enero de 2007 hasta ahora mismo, que el Supremo ha confirmado la referida pena. y, pese a estar condenada por la Audiencia de Toledo a 21 años de prisión, permaneció libre desde enero de 2007 hasta el día mismo en que fue confirmada la pena por el Tribunal Supremo.
NOVEDAD EDITORIAL
Por Andrés Martínez Oria
Brotó del cuarto cerrado ese olor a naftalina que apolilla la textura de lustros vacíos. Había tenido buena noche pero le sobrevino, sin saber cómo ni por qué, un horrible amanecer. El agua se enturbió a eso de media mañana, no pudo aguantar más y dejó que todo siguiera su rumbo en aquel laberinto sin salida. No sabía si echarse otra vez a dormir y despertar al cuarto día o tirarse a la calle, a la carretera, al mundo, al aire envenenado de las moreras y los evónimos recién plantados por los empleados del Ayuntamiento.

© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899