Se dice que algunos socialistas lloran de nostalgia felipista por las esquinas. Por mi parte, la semana pasada prometí centrarme en las nuevas tendencias. ¿Cómo aunar moda y política? Con CorruPSOE. Los del Instituto Juan de Mariana acabarán lanzando al mercado una línea estival con el lema: Disfruta del Pelotazo, la auténtica marca de ZP
La cadena de asesinatos en los edificios de la Universidad Virgina Tech, en los Estados Unidos, es un desgraciado hito. Por primera vez un criminal solitario ha matado a treinta y dos personas en un recinto universitario y lo ha hecho en dos partes, aprovechando el intermedio para ir a la oficina de correos y remitir material grabado a la NBC TV para la posteridad. En el paquete iban videos, fotos y texto en el que se difundía una soflama, supuestamente explicativa, de la razón de tal locura.
Cuando accedí a participar en un reportaje fotográfico con Luis Margol sabía que me arrepentiría toda la vida. Desde que inventaron el Photoshop no puede uno fiarse de estas performances, sobre todo estando por medio un tipo como él, capaz de sacarle punta a todo y de desvirtuar una imagen inocente hasta hacer que parezca justo lo contrario. Tiemblo sólo de pensar en su relato sobre la presentación de mi libro, pero aunque no he leído aún su artículo sobre este asunto (seguramente genial, como siempre), ya les adelanto mi opinión al respecto en aras de que la verdad resplandezca: así no fue.
Era Kafka un diligente y probo oficinista del multicultural imperio austro-húngaro. Un checo de cultura judía escribiendo en alemán, con eso les digo todo. Dotado, o maldecido, con una extrema sensibilidad, K. debió haber sentido con una dolorosa exactitud la rutina de esa moderna galera que es la burocracia. La combinación de mediocridad laboral y contacto diario con unos compañeros vulgares contribuyó a que se sintiera poco más que un insecto. Como vehículo de escape construyó unas parodias salvajes y humorísticas, crueles pero humanitarias, que han erigido en la obra emblemática del siglo XX.
Hasta ahora, si había que asociar algún pájaro a un animal tan opuesto a las aves como la lamprea solíamos acudir a la consabida frase de que la lamprea hay que comerla "antes de que esté cucada", es decir, antes de que el cuco, con su canto, consagre definitivamente la primavera.