![]() | "Me puso de los nervios. Estuve a punto de darle en la cabeza con el libro de Federico". Al habla Fanfatal, un aguerrido liberogay, terror de las webs progres, que no se anda con chiquitas a la hora de enfrentarse a esos aspirantes a Torquemada que lucen casi cualquier cosa que evoque algún dolor ajeno –una estrella roja, un pin del Che, el pañuelo palestino, you name it–. Ahí lo tienen, en la foto, en plan guerrillero de la libertad. Parece estar diciendo: "Atrévete conmigo, bonita". De todas formas, the question remains: ¿vivimos en Matrix o qué?
|
¡Cráneos privilegiados estos de la new wave! Han logrado hacer modernos en Madrid a gente que nunca lo fue en Barcelona, tipo Federico Jiménez Losantos, a quien entraban sudores con sólo pisar los broncíneos umbrales del Ópera y el Jazz Colón, y que ahora va de hacer letras a Las Chinas y chascando los dedos por la calle [vamos, que todo es salir de BCN y convertirse en lo más]. Otros, más antiguos que Villena, que al cabo no tiene empacho en declararse coetáneo de Antinoo, han pasado en Madrid mismo de los armiños al leopardo sintético, y del estilo Corte Inglés a la moda trapería, lo que demuestra las virtudes salvíficas –"on a cultural level"– de la new age.
– ¿Son las traperas de ayer las mariprogres de hoy?– Absolutely. Muchos las vimos venir entonces.– ¿Quién fue la primera mariprogre de la historia de España?– Pensarás que fueron Molina Foix –¿la terrible Ruperta Porcina Boys del Mujercísimas de Terenci Moix?–, Villena o algún otro escritor de los que te perseguían cuando, a tus 17 años, correteabas por Chueca carpeta en mano...– Sí, señor. Yo en esos tiempos me sentía muy agobiado por Felipe González, y no comprendía que unos señores tan finos estampasen su firma en manifiestos electorales de apoyo al entonces dictador.– Querido Luis, debes saber que el progresismo en España es un problema mental. Si no, fíjate en Manuel Azaña, o en ese abogado que aparece en la tele y que se hace llamar Zerolo, en realidad González Zerolo.– Dear me! ¿También Don Manuel tenía un apellido secreto?– Nada de secretos. Es un trauma familiar. Padres homófobos que engendran hijos resentidos lanzados a la destrucción de España como venganza.– Eso en Brasil se llama "bicha mal resolvida" –le interrumpiría en este punto, con mi habitual entusiasmo arrollador.– ¿Quién te habrá enseñado esa expresión? Apuesto a que eres de los que confunden el ligoteo con el National Geographic. No te excuses, no quiero saber nada…– No me riñas, por favor. Volvamos al tema que nos ocupa.– A lo que iba, si lees mi último libro, sabrás de lo que hablo. Además de sacar del armario a Azaña, lo que de seguro me valdrá la hiel y el vituperio de antiguos modernos convertidos a la secta polanquista, trazo un esbozo de teoría del mariprogresismo que os será de gran utilidad a ti y a tus amigos en vuestras pesquisas.
Así las cosas, prometo no enojarme con Marta Sánchez ni arrepentirme de haber llorado la muerte de su padre, a pesar de que la diva se haya desmarcado con unas expresiones un tanto desafortunadas. Todavía la recuerdo de la mano de su novio postizo Juan Tarodo –Tarado para los amigos–, batería del grupo Olé-Olé, en la discoteca Archy, allá por el 89. Muchos nos preguntábamos si la cantante estaba ciega o si lo suyo era cuestión de lesbianismo. Lo cierto es que no se sabía quién era la más señora de las dos, Marta o Tarodo.