Al parecer, los grupos relacionados con los sujetos detenidos se encontraban en estos momentos en una segunda fase de expansión. Estaban creando infraestructuras comerciales y financieras y poniendo en pie un importante número de sociedades patrimoniales.
La red compraba bares, cadenas de restaurantes y coches de gran cilindrada para blanquear dinero procedente de actividades ilícitas realizadas fuera de España. Las localidades en que operaba son las siguientes: Barcelona, Castelldefels, Málaga, Marbella, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos, Alicante, Orihuela, Benissa y Altea.
Por el momento se han realizado 41 registros en domicilios particulares, empresas y despachos, y bloqueado 800 cuentas bancarias en 42 entidades distintas. Además, se han intervenido 232.982 euros en efectivo, 100.000 en pagarés, 20.000 en cheques de viaje y 16.200 en cheques, así como 42 vehículos de alta gama, propiedades inmobiliarias en la costa española (varios chalets de lujo y 38 viviendas unifamiliares), joyas, obras de arte y tres escopetas repetidoras.