![]() | Era Kafka un diligente y probo oficinista del multicultural imperio austro-húngaro. Un checo de cultura judía escribiendo en alemán, con eso les digo todo. Dotado, o maldecido, con una extrema sensibilidad, K. debió haber sentido con una dolorosa exactitud la rutina de esa moderna galera que es la burocracia. La combinación de mediocridad laboral y contacto diario con unos compañeros vulgares contribuyó a que se sintiera poco más que un insecto. Como vehículo de escape construyó unas parodias salvajes y humorísticas, crueles pero humanitarias, que han erigido en la obra emblemática del siglo XX.
|
Lo que sería una comedia estimable en cualquier otro director resulta ser, por las expectativas autorales, una creación fallida en Triar. Tanto ha publicitado su carácter genial e iconoclasta que aparece atrapado en la ortodoxia de la vanguardia. Más preocupado por epatar a las revistas y a los festivales cinematográficos con titulares sensacionalistas, lo más relevante de esta última producción resulta ser un supuestamente ingeniosísimo artefacto informático denominado “Automavisión” que, según el director, es “un sistema de cámara y de sonido desarrollado para limitar la influencia humana y dejar la puerta abierta al azar con el fin de proporcionar a la obra una visión “sin idea”, libre de la fuerza de la costumbre y de la estética".Y más destaca la inocencia presuntamente transgresora de la película en contraste con bombas de profundidad temáticamente semejantes que rondan por la peligrosa pantalla televisiva. Ignoro si le ha influido directamente; el caso es que en los últimos años dos series de televisión, la original inglesa The office y su versión norteamericana, han desarrollado con mucha más radicalidad formal y brutalidad en los planteamientos sociales lo que ahora Trier ensaya cinematográficamente. Típicamente ignoradas por las televisiones españolas, que quizás con razón parecen creer que el sarcasmo y la dureza está más allá de las posibilidades del público indígena, tanto la claustrofóbica serie inglesa como la americana podrían haber sido escritas por Kafka, que hoy en día sería un ¿feliz? guionista para la Fox, la NBC o la BBC.